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Consejos definitivos para hacer una buena dieta

A pesar de toda la información que creen conocer sobre las dietas, a millones de personas les resulta muy difícil adelgazar cuando tienen sobrepeso. La mayoría todavía no han asimilado que para conseguir una dieta eficaz, en primer lugar hay que comer sano, adoptando buenos hábitos alimenticios que tendrán que mantener a lo largo de toda la vida. Para comer bien, las comidas deben ser variadas y equilibradas. Se calcula que el 70% de las personas que comienzan una dieta consiguen perder peso durante unos meses o incluso un poco más de tiempo. Sin embargo, entre 8 de cada 10 personas recuperan los kilos perdidos rápidamente en unos pocos meses o años, a veces incluso antes.

Buenos hábitos alimenticios

Comer bien sigue siendo el requisito previo para una buena dieta: por lo tanto, es necesario adquirir un buen equilibrio nutricional y respetar los principios básicos de la nutrición. Comer bien es sobre todo comer la mayoría de los alimentos. Para no recuperar los kilos perdidos, es necesario cambiar los hábitos alimenticios permanentemente. Las personas con hipertensión arterial, como las personas con diabetes, alergias y asmáticos, por ejemplo, que padecen enfermedades crónicas, a menudo reciben tratamiento durante años o incluso durante lo largo de toda su vida. De la misma manera, comenzar una dieta significa, en primer lugar, adquirir nuevas bases dietéticas que tendrás que mantener a lo largo de tu vida para así evitar recuperar el peso y luego perderlo de nuevo y entrar en el círculo infernal de las dietas yoyo. Por otra parte, el cambio en los malos hábitos alimenticios debe ser permanente.

Consuma una dieta variada

Una buena dieta debe permitirte tener una dieta tan variada como sea posible, donde además estén representados todos los grupos de alimentos.

Determinar el número de calorías

Determina con el médico cuántas calorías debes consumir cada día. Durante la consulta, el médico determinará el número de calorías necesarias y controlará la dieta. También se aconseja acudir o consultar un servicio de entrenador personal para que sean los profesionales los que determinen la dieta y el entrenamiento según el número de calorías que debas consumir.

Redescubrimiento de frutas y hortalizas

Ten siempre frutas y verduras en tu refrigerador. Aumenta el tamaño de las porciones de frutas y verduras frescas congeladas o enlatadas a un mínimo de 5 porciones por día. Respeta el programa de nutrición para la salud.

Desayuna de verdad

Un desayuno apropiado debe proporcionar al menos el 20% de la ingesta diaria de calorías, lo que desafortunadamente está lejos de ser el caso para la mayoría de las personas. Un desayuno equilibrado ayuda a reducir la sensación de hambre durante el día. También debe pasar algo de tiempo desayunando tranquilamente, para ello seguramente deberás levantarte 10 minutos antes. Algunos alimentos que se pueden consumir durante el desayuno y ayudarán a limitar la merienda son: leche o productos lácteos, fruta fresca o jugo de fruta, yogur o requesón, una rebanada de jamón, té, café o chocolate, pan o cereal, mantequilla o margarina.

Beber en cantidades suficientes

Es necesario beber al menos entre 1 litro y 1,5 litros de agua al día. Es esencial beber agua que no aporte calorías, por ejemplo bebiendo ese litro de líquido al día en forma de agua, infusión o caldo vegetal.

Limita las bebidas alcohólicas/dulces

Limita las bebidas dulces y alcohólicas que proveen una gran cantidad de calorías. Un vaso de vino durante una comida no está totalmente contraindicado. No olvides que es fundamental no privarte demasiado y seguir disfrutando. El té podría reducir el estrés y mejorar la lucidez mental. Por otro lado, el té es un excelente antioxidante.

Come alimentos menos salados

La sal aumenta la sensación de hambre. Además, la reducción del consumo de sal reduce el riesgo de accidentes cardiovasculares. Las necesidades diarias de sal son del orden de 1 a 2 gramos, mientras que la media española consume entre 8 y 10 gramos de sal. La sal está presente en el 70% de los alimentos que se consumen diariamente. El 80% de la sal consumida está contenida en alimentos como el pan, sopas, quesos, embutidos y platos preparados. La sal permite aumentar la cantidad de agua presente en los alimentos, lo que se traduce en un aumento del peso de los alimentos. La mayoría de los expertos internacionales recomiendan que reduzcamos nuestro consumo diario de sal en un 30%.

Elección de alimentos

Se recomienda comer más pescado al menos 2-3 veces por semana. También se aconseja consumir verduras y legumbres durante cada comida. La carne o el pescado pueden ser reemplazados por huevos o queso en una comida. Por último, es recomendable reducir la cantidad de ciertos alimentos como el chocolate, pasteles, cacahuetes,…

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